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Percepcion Extrasensorial
28.02.2008. 00:00
La percepción extrasensorial es la supuesta habilidad de adquirir información por medios diferentes a los sentidos conocidos: gusto, vista, tacto, olfato, oído, equilibriocepción y propiocepción. El término implica fuentes de información desconocidas por la ciencia. La percepción extrasensorial se denomina a veces sexto sentido (pues vendría tras los cinco primeros enumerados, que se consideran los cinco sentidos «clásicos»).
Tipos de percepción extrasensorial.
- Percepción de sucesos que ocurren en otros lugares (clarividencia, clariaudiencia, etcétera) y en otros momentos (precognición, retrocognición, segunda vista,visión remota ).
- Percepción de aspectos sobre personas que otros normalmente no perciben (lectura del aura).
- La habilidad de recibir comunicaciones y comunicarse con gente que se encuentra en lugares lejanos (telepatía), más allá de la muerte (médiums, séances, experiencias extracorpóreas) o en otras dimensiones (proyección astral).
El estudio de estas habilidades, llamado parapsicología, investiga también otros supuestos fenómenos de naturaleza similar como la psicometría y la psicoquinesis, asociados con frecuencia con la percepción extrasensorial.
Se llama psíquico a la persona capaz, o que dice ser capaz, de usar la percepción extrasensorial u otros de poderes psíquicos.
Historia de la percepción extrasensorial.
La noción de la percepción extrasensorial existe de la antigüedad. En muchas culturas antiguas se atribuía tales poderes a personas que los usaban como segunda vista o para comunicarse con deidades, antepasados, espíritus, etcétera.

Percepción extrasensorial e hipnosis.
Cuando Franz Anton Mesmer y Grigori Rasputin popularizaron la hipnosis por primera vez, apareció la leyenda de que una persona hipnotizada era capaz de experimentar capacidades extrasensoriales. Carl Sargent, un profesor de psicología de la Universidad de Cambridge, supo de las primeras afirmaciones que relacionaban la hipnosis con la percepción extrasensorial y diseñó un experimento para comprobar si eran dignas de crédito. Reclutó a 40 estudiantes universitarios, ninguno de los cuales se jactaba de poseer habilidades extrasensoriales, y los dividió en dos grupos, uno que sería hipnotizado antes de someterse a pruebas con un mazo de cartas Zener y un grupo de control que sería sometido a pruebas con las mismas cartas. Los sujetos de control promediaron una marca de 5 sobre 25, exactamente de acuerdo a lo que la probabilidad indica. Los sujetos que fueron hipnotizados promediaron más del doble, con un puntaje de 11,9 sobre 25. La interpretación de Sargent sobre este experimento fue que la percepción extrasensorial se asocia con un estado mental relajado y un nivel de conciencia más liberado. Los escépticos creen que los experimentos de Sargent carecían de los controles adecuados.
Joseph Banks Rhine.
En los años 1930, en la Universidad Duke de Carolina del Norte, Joseph Banks Rhine y su esposa Louisa intentaron transformar la investigación psíquica en una ciencia experimental. Para evitar las connotaciones fantasmagóricas y espiritistas, la rebautizaron «parapsicología». Mientras Louisa el Rin se centró en recoger relatos de casos espontáneos, J. B. Rhine trabajó principalmente en el laboratorio, definiendo cuidadosamente términos tales como «percepción extrasensorial» y «psíquico», y diseñando experimentos para probarlos. Se desarrolló un sistema simple de cartas, llamadas cartas Zener (por su diseñador). Estas cartas llevan los símbolos del cuadrado, círculo, estrella, cruz y líneas onduladas, agrupando cinco cartas de cada palo en un mazo de 25.
Rhine usó a personas normales como sujetos y concluyó que, en promedio, tenían tasas de acierto significativamente superiores a la esperada por puro azar. Más tarde usó dados para poner a prueba la telequinesia y también concluyó que se obtenía tasas de acierto mejores a la del azar puro.
El polémico libro de 1940 de Rhine, Extrasensory Perception After Sixty Years, llevó a otros a criticar sus métodos e intentar repetir sus resultados. La mayoría falló, incluyendo el matemático londinense Samuel Soal, quien lo intentó durante cinco años sin éxito. Finalmente reanalizó muchos de sus resultados y halló que aparentemente un sujeto estaba realizando precognición. A principios de los años 1950, más pruebas sobre este tema, bajo condiciones rigurosamente controladas, dieron resultados estadísticamente significativos, convenciendo a mucha gente de que Rhine tenía razón. Las acusaciones y reconvenciones fueron frecuentes hasta que, en 1978, se probó finalmente que Soal había hecho trampa y los resultados carecían de valor[cita necesaria]. Sin embargo, mucha gente ha sido convencida por estos resultados durante casi 30 años.
Otros parapsicólogos hallaron que algunos sujetos fallaban por debajo del resultado puramente aleatorios («fallo psíquico»); que las tasas de acierto tendían a declinar durante la prueba («efecto de declive») y que la gente que creía en la percepción extrasensorial, llamadas «ovejas», lograban mejores tasas de acierto que los que no creían en ella (llamado «cabras»), lo que se conoció como «efecto oveja-cabra»[cita necesaria]. Sin embargo, ninguno de estos efectos resultaron ser fácilmente reproducibles. En los últimos años los parapsicólogos han recurrido a otros métodos, notablemente las pruebas de respuesta libre.
Debate sobre la existencia de la percepción extrasensorial.
Partidarios de la existencia de la percepción extrasensorial señalan los numerosos estudios científicos que parecen ofrecer evidencias de la existencia del fenómeno: el trabajo de J. B. Rhine, Russell Targ, Harold E. Puthoff y los físicos de SRI internacional en los años 1970 son citados a menudo en las discusiones que dicha existencia. Sin embargo, libros tales como The Truth About Uri Geller (‘La verdad sobre Uri Geller’) de James Randi, que examina las afirmaciones del citado psíquico, sostienen que estos estudios no fueron realizados con controles científicos apropiados, y que cuando supuestos psíquicos como Geller son puestos a pruebas bajo tales controles, no muestran la capacidad de obtener resultados mejores que los imputables al azar. Sin embargo, las credenciales de James Randi como observador científico desinteresado han sido puestas en cuestión.
El estudio de la percepción extrasensorial sufre una gran carencia de escépticos que sean tanto emocionalmente desinteresados como poseedores de las credenciales adecuadas para evaluar los resultados. Dicho espíritu crítico es extremadamente valioso en cualquier campo científico, porque permite que los experimentos sean refinados hasta el punto en que la evidencia llega a ser irresistible. Uno de los pocos escépticos considerado imparcial y capacitado por parapsicólogos y escépticos es Ray Hyman.
En general, algunos estudios sobre percepción extrasensorial no han logrado hallar evidencia alguna de la existencia del fenómeno, y unos pocos de ellos que han producido la evidencia aparente de su existencia son inválidos por fraude o defectos metodológicos. Sin embargo, los métodos de laboratorio para probar la percepción extrasensorial han sido objeto de redondas series de críticas, después de lo cual los parapsicólogos mejoraron sus métodos de prueba. Muchas de estas mejoras fueron dirigidas a prevenir que los sujetos a estudio pudieran engañar u obtener consciente o inconscientemente información que pudiera sesgar los resultados de los estudios. Sin embargo, en contra de la predicción de los escépticos, los estudios sobre percepción extrasensorial han seguido produciendo resultados estadísticamente significativos, a pesar de las mejoras en la metodología[cita necesaria]. Así, estos últimos años incluso muchos escépticos de la parapsicología han tenido que admitir que estos fenómenos merecen mejor financiación e investigación adicionales[cita necesaria]. Pero muchos investigadores de la percepción extrasensorial afirman que es un tema tabú en las comunidades científica y materialista/racionalista, lo que resulta en barreras sociológicas más que científicas a la investigación, y en la negación de la financiación de más estudios y desarrollo teórico.
Dificultad de prueba.
Se ha sugerido, ante la carencia de resultados positivos y reproducibles, que la percepción extrasensorial puede tener un efecto sutil más que abierto, y que la capacidad de percibir puede verse alterarada por la naturaleza del acontecimiento que se percibe. Por ejemplo, algunos defensores de la percepción extrasensorial afirman que predecir si un ser querido acaba de sufrir un accidente de coche podría tener un efecto más fuerte que detectar cuál es la carta que acaba de sacarse de un mazo, a pesar de que lo segundo sea más adecuado para los estudios científicos en laboratorio.
Partidarios de la percepción extrasensorial como el biólogo Rupert Sheldrake señalan casos que implican a sujetos conocidos entre sí que creen que indican una demostración positiva de las capacidades de percepción extrasensorial. Los críticos responden a las afirmaciones de Sheldrake arguyendo que tienen fallos metodológicos y carecen de controles adecuados tales como suficiente aleatoriedad, revisión doble, y que por tanto no son científico fiables. Sheldrake ha respondido a muchas críticas. Por ejemplo, explica que ha intentado incontables técnicas de aleatorización, empleando a menudo los métodos sugeridos por los críticos, pero que a pesar de ello ha obtendio resultados consistentemente mejores que la media aleatoria. Las respuestas a 14 de sus críticos aparecen en el Journal of Consciousness Studies (vol. 12 nº 6, 2005).
No hay estándares consistentes y aceptados para poner a prueba las capacidades de percepción extrasensorial, de la forma en la que, por ejemplo, puede comprobarse una corriente eléctrica o la composición química de una sustancia. A menudo, cuando los autoproclamados psíquicos son desafiados por escépticos y no son capaces de demostrar sus supuestos poderes, dan todo tipo de excusas sobre su fracaso, como por ejemplo que el escéptico está afectando al experimento con «energía negativa». La naturaleza no empírica de estas respuestas, así como la frecuente existencia de charlatanes dentro de los círculos psíquicos y de percepción extrasensorial, es una razón por la que científicos y materialistas concluyen que la existencia de estos fenómenos no se puede establecerse científico por otra cosa que no sean evidencias estadísticamente fuertes de estudios correctamente controlados en laboratorio.
La principal discusión actual sobre la percepción extrasensorial gira en torno a si tales pruebas de laboratorio estadísticamente convincentes se han logrado ya. Algunos disputan la interpretación positiva de los resultados obtenidos en estudios científicos sobre percepción extrasensorial, pues los resultados más convincentes y reproducibles son todos estadísticamente pequeños o moderados[cita necesaria]. Los críticos de la percepción extrasensorial arguyen que los resultados son demasiado pequeños para ser significativos, mientras que los defensores afirman que los resultados globales de los numerosos estudios muestran una tendencia consistente y altamente significativa. Aunque la importancia estadística combinada de un meta-análisis de estudios sobre percepción extrasensorial es grande y se considera prueba suficiente por parte de los defensores, no incluye un número desconocido de resultados inéditos no significativos. Algunos escépticos señalan a este problema de «cajón de archivo» como razón suficiente para dudar de la importancia de los meta-análisis. Sin embargo, como detalla Dean Radin en su libro The Conscious Universe, hay formas de control para este problema y los meta-análisis que lo hacen siguen mostrando resultados positivos de alta importancia estadística. Algunos han argumentado que el enorme número de ensayos que debe ser realizado para obtener resultados estadísticamente significativos constituye un problema para verificar la legitimidad de las afirmaciones de percepción extrasensorial. Sin embargo otras áreas de la ciencia, tales como el campo médico, confían fuertemente en este método de recolección de datos. Por ejemplo, los resultados estadísticos del efecto positivo de la aspirina sobre el corazón son menores que muchos resultados sobre percepción extrasensorial, a pesar de lo cual su existencia se considera bien fundada.
Críticas generales.
Las afirmaciones sobre la existencia de la percepción extrasensorial han estado sujetas a repetidas críticas de los científicos mayoritarios, creyendo la mayoría de la comunidad científica que la percepción extrasensorial no es real debido a que viola las leyes físicas conocidas. La mayoría de las críticas sobre los experimientos de laboratorio sobre la percepción extrasensorial se basan en dos motivos principales: primero, que los estudios que han mostrado evidencia a favor suelen o bien ser anecdóticos o bien estar plagados de fallos metodológicos que habrían permitido hacer trampas, y segundo, que el resultado de los estudios que carecen de fallos no muestran evidencia alguna de la existencia del fenómeno.
A veces los experimentos sobre percepción extrasensorial se reproducen tendenciosamente en los medios de comunicación populares. Un ejemplo de este caso es el de un perro en Inglaterra llamado Jaytee, cuyos dueños afirmaban que tenía la habilidad de sentir cuándo uno de ellos estaba a punto de irse o de llegar a casa (lo que supuestamente mostraba corriendo hasta el porche en esos momentos). Rupert Sheldrake realizó extensas pruebas sobre el perro y proclamó que éstas demostraban que el perro tenía tal habilidad extrasensorial. Dos científicos de la Universidad de Hertfordshire, Richard Wiseman y Matthew Smith, examinaron al perro bajo condiciones científicas controladas y hallaron que el perro no poseía dicha habilidad: después de varios experimentos, el perro no mostró habilidad extrasensorial.
El psicólogo social David Myers afirma que «nunca se ha descubierto un fenómeno extrasensorial reproducible, ni nadie ha producido alguno que sea capaz de demostrar la habilidad psíquica.»
El desafío Randi.
James Randi forjó su nombre y fortuna como mago y en 1996 creó la Fundación Educacional James Randi para explorar el fenómeno paranormal y educar al público sobre este tema. La fundación hizo una oferta de 1 millón de dólares como premio a cualquiera que pueda demostrar una habilidad extrasensorial o algún fenómeno paranormal.
Randi ha establecido que ambas partes (él mismo y quien acepta el desafío) deben acordar previamente qué resultados de la prueba constituyen un «éxito» y cuáles un «fracaso». La ambigüedad y la indefinición de los aspirantes es tal que hasta ahora no han llegado a hacerse pruebas formales, por lo que el desafío sigue en pie.
Algunos escépticos suelen señalar que el que nadie haya logrado aún ganar el desafío es una prueba de que la percepción extrasensorial simplemente no existe.
El reto zetético.
El laboratorio zetético de la Universidad de Niza Sophia-Antipolis (Francia) llevó a cabo una investigación sobre el fenómeno paranormal. Entre 1987 y 2002 organizó un Reto Internacional Zetético con la intención de probar o refutar la existencia de, o la demostración de eventos relacionados a, lo paranormal. Consistía en un premio de 200.000 euros ofrecido a «cualquier persona que pueda probar cualquier fenómeno paranormal».
Aun cuando han existido algunos intentos de obtener el premio, y se han realizado algunos experimentos, este premio no ha sido otorgado aún. Al igual que con el desafío de Randi, los escépticos concluyen que esto demuestra la inexistencia de los fenómenos paranormales, incluida la percepción extrasensorial.
Organizaciones independientes de investigación.
El Instituto de Ciencias Noéticas (Institute of Noetic Sciences, IONS) fue fundado en 1973 por el astronauta Edgar Mitchell para explorar las fronteras de la conciencia a través de la investigación científica.
El programa de Investigación de Ingeniería de Anomalías de Princeton (Princeton Engineering Anomalies Research, PEAR) fue establecido en la Universidad de Princeton en 1979 por Robert G. Jahn, entonces rector de la Facultad de Ingeniería de Ciencias Aplicadas.
Epistemología, física cuántica y PES.
Los nuevos modelos epistemológicos nacidos de la física cuántica sugieren diversos estados de realidad simultánea. En efecto ha de hablarse de situaciones y la materia tal como la conocíamos ha dejado de ser tal, pasando a convertirse en partículas en transición. Esta nueva epistemología o ciencia del conocimiento había sido ya propuesta, naturalmente en otros términos por Nicolás de Cusa, cardenal de la iglesia del siglo XV, muy influyente en la cognitivología del s. XX (vgr.Gadamer, cuando afirmaba que las afirmaciones humanas son ambiguas por estar emitidas desde un sujetocentrismo que contaminaría apreciaciones incluso científicas: por ejemplo, situados en paralelo con un punto geográfico puede llegarse al mismo punto yendo tanto por la izquierda como por la derecha, si consideramos que el espacio es circular; alguien que no conociera esta peculiaridad del espacio no podría aceptar la suposición anterior y aceptaría solamente una solución, bien la derecha, bien la izquierda, pero no ambas que serían correctas. Una epistemología cuántica no tiene problemas para entender y aceptar la percepción extrasensorial, o que ella tenga influencia, siempre y cuando no se la considere sujetocéntrica, tal como pretenden determinados experimentadores. En el caso del azar, o la de las leyes aleatorias, éstas sólo existirían en los experimentos matemáticos sin significado, centrados en el mero cálculo, pero cuando se implican existencias individuales y sociales, muchos planos se ponen en juego, de manera que invalidan el mero azar matemático, percepciones y estados de situación condicionan la aparición de fenómenos. Por ejemplo, la probabilidad de éxito de una persona al principio de su adición ludópata es mucho más alta, que en lo sucesivo.Hay casos innumerables de catástrofes que son fruto del encadenamiento de circunstancias todas ellas improbables tomadas aisladamente, pero es que además la probabilidad de conexión de todas ellas resulta del todo imposible según los principios de las leyes de la mera aleatoriedad.
Igualmente los encadenamientos de hechos adversos (atribuidos a mala suerte) o beneficos (buena suerte) son imposibles en un plano de ley matemática. Esta imposibilidad de las leyes del azar para explicar encadenamientos de hechos quedan sin explicar, sin embargo, el azar se mantiene como noción muy vigorosa porque tiene una función sobre todo social, de pacificación de espíritus, que no deben verse perturbados en los niveles extremos en las que lo han sido en el pasado las sociedades animistas, siempre atemorizadas por un exceso de interpretaciones falaces sobre la conexión entre causas y efectos, como explicaciones de hechos absolutamente improbables; a esto lo sustituyó la fe en el azar,una ficción conveniente en nuestra sociedad, para evitar las torturadoras consecuencias personales y sociales de los sistemas de interpretación mágicos, aunque con la contrapartida de dejar sin explicar los fenómenos de real interacción no azarosa entre existencias y acontecimientos. En la "pes" o percepción extrasensorial, experimentalmente se producen probabilidades más allá de lo explicado por el azar, pero no hasta un punto en el que el azar pueda ser desestimado, quedando siempre en pie la propia hipótesis del azar. Ha sido el caso de los experimentos de Rex Stanford, tan mencionados.
La pes "tiene" un papel epistemológico de primer orden, pero dentro de una epistemología digamos cuántica. Pensar en alguien y que éste aparezca de improviso, los sueños premonitorios, las coincidencias benéficas o sarcásticas (por ejemplo, el mismo episodio que se repite en la vida de la misma persona varias veces durante su vida, operado por sujetos de su entorno en distintas edades y con distinta materialización), serían casos de interfusión entre los estados paralelos o de interpenetración de membranas ("strings" en la teoría de cuerdas), perfectamente obvias desde estadios de gestión superior de las realidades, pero inaccesibles, incomprensibles o inaceptables, dentro de un conocimiento limitado en perspectiva, común en las percepciones primarias accesibles a todos. Por eso la pes tendrá siempre un estatus limitado, será puesto en cuestión, estará sujeto a la falta de credibilidad, incluso por las mismas fuerzas que lo desencadenan, para mantener su discreción social y la quietud al menos parcial en las sociedades. Pero esto mismo constituye un hecho positivo.
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