Disfruta del Juego ya sea por el Placer de Jugar Gratis o por Dinero | Rasca y rasca que debajo estan los premios más golosos que hayas visto | Demuestra quien eres y conviertete en el Campeón del Mundo de Poker. |
Brujería y Hechicería - 2ª Parte
24.10.2007. 03:33
Brujería y Hechicería 2ª Parte.La Naturaleza femenina.

La cultura occidental que nos llegó con la colonización de los territorios americanos por parte de los europeos, contiene en sí una escala de valores determinada por los roles omnipresentes de lo femenino y lo masculino y su oposición constante. Con este esquema de oposición básico, se arma toda una amplia gama de nociones morales que poco a poco irán penetrando en las culturas nativas, no sin antes causar un choque violento entre la visión radicalmente distinta del mundo de unas y otras.
Los españoles venían de un mundo que estaba marcado por la creencia en las supersticiones y en la magia, que colmaba el imaginario popular, pero que era a la vez combatido de maneras muy particulares por la religión imperante, incluso luego de que esta se viera fragmentada entre católicos y protestantes a lo largo y ancho de Europa.
En pleno siglo XVI nos encontramos frente al fenómeno de la brujería, que tenía como principal sustento la creencia en la existencia real del demonio y de mujeres, especialmente, que eran atraídas por este ser infernal para acrecentar sus filas de seguidores y así lograr una supremacía frente a Dios en este mundo. Y eran precisamente mujeres, pues eran ellas las que preferentemente tenían la potencialidad y la naturaleza para caer en las tentaciones demoníacas, por su cercanía con el mundo natural y salvaje y su tendencia a dejarse llevar por los placeres de la carne, que era una de las cosas que ofrecía este culto a Satán. “Siempre se había considerado que las mujeres tenían relación con este extraordinario mundo de hechizos, encantamientos y espíritus. Los europeos creían que la magia existía para quienes sabían convocarla y siguieron apelando a quienes pretendían este conocimiento heterodoxo de acceso a lo sobrenatural. (...) En las historias tradicionales de las antiguas culturas y en los cuentos que circulaban en el siglo XIX aparecían mujeres con estor poderes. (...) También persistió otro aspecto de las viejas creencias y tradiciones.
En los pueblos de toda Europa se suponía que esta fuerza sobrenatural maligna estaba al alcance de todas las mujeres, la invocaran o no. De algún modo el don de su capacidad reproductora las hacía potencialmente peligrosas.” Sin embargo, desde los primeros tiempos los hombres de la Iglesia negaban la posibilidad de estas fuerzas sobrenaturales, e intentaban demostrar que eran simples engaños, ya que no eran ellas las poseedoras de poderes, sino que en verdad el mal residía en Satán, el diablo, mas no se le debía temer, pues Jesús con su muerte había roto su poder. No obstante, ya en el siglo de la Reforma, dado el clima de confusión y crisis, tanto los dirigentes protestantes como católicos, comenzaron a pensar que esta batalla no había terminado, y el miedo ante esta amenaza se concentró en la búsqueda de herejías y más aún, de as manifestaciones palpables de la presencia del demonio, a través de sus evidentes servidoras, las mujeres, las brujas. La magia de hechiceras, en otra época desacreditada por los hombres de la Iglesia, se volvía real y más poderosa, acompañada de la más antigua mitología misógina. El diablo estaba libre en el mundo, y estas hechiceras habían hecho un pacto con él y se habían convertido en sus agentes.
Con esta mentalidad y dentro de este clima cultural llegan lo europeos a América, viendo en este nuevo mundo desconocido y extraño, un lugar especialmente propicio para la presencia del mal, y percibiendo su relación con lo natural y sobrenatural, con lo femenino y lo mágico, dentro de su marco de interpretación, chocante con lo que posiblemente concebían los diversos pueblos a los que sometieron. Durante la colonia, la sociedad chilena mestiza, pero gobernada por peninsulares, tuvo que rearticular sus escalas de valores y creencias de acuerdo a la moral cristiana de sus gobernantes, y la visión de lo masculino como principio ordenador y racional, y lo femenino como lo misterioso, inferior e irracional. La visión mapuche, por ejemplo, distaba mucho de las categorías sexuales y genéricas de los europeos, y difícilmente se logró un sincretismo o una erradicación de la religión y creencias mágicas mapuches en Chile durante la colonia.
Los mapuches tienen ideologías de género híbrido, donde lo femenino no tiende a la subordinación, al estilo occidental. Un ejemplo claro, dentro del tema que se está tratando, es la posición del machi dentro de la sociedad mapuche. Los españoles que tuvieron contacto con los llamados machi weye, de género dual para los mapuches, creyeron ver en ellos un signo claro de travestismo u homosexualidad, lo que lo reducía a un rango inferior, dentro de la oposición antagónica masculino /femenino, donde el papel social de la mujer o de todo el mundo femenino es subordinado al masculino y representa necesariamente debilidad. Los machi representaban los poderes tanto femeninos como masculinos, y conjugaban en sí el poder político, guerrero, medicinal y adivinatorio; y como poseedores de estas potencias mágicas eran, además de otros elementos como sus vestidos rituales, eran calificados de afeminados, ya que perfectamente compartían actividades que eran calificadas de femeninas por los españoles (recoger hierbas, tejer, usar joyas, tener sexo con hombres).
La diferencia de percepción de las relaciones de género y sexualidad entre españoles y mapuches hacía imposible concebir para los primeros la existencia de un hombre que ostentara poder y a la vez fuese afeminado. Para los últimos la feminización no representaba una debilidad, sino la materialización de la potencialidad espiritual del machi.
La instauración de la moral contrarreformista en América vino de la mano con el establecimiento del Tribunal de la Santa Inquisición en Lima, y su actuación indirecta en Chile. Los actos que los indígenas tomaban por normales y cotidianos, como la adivinación o los ritos de la fertilidad, asociados a seres duales, donde lo femenino no era subordinado y donde la hechicería no era condenada, pasaron a ser objeto de persecución, más aún cuando esta hechicería se tornaba en contra de las fuerzas españolas fronterizas o amenazaba al orden moral dentro de la sociedad colonial.
Montserrat Arre Marfull
Licenciatura en Historia
Universidad de Chile
Este artículo no tiene comentarios.
Disfruta del Juego ya sea por el Placer de Jugar Gratis o por Dinero | Rasca y rasca que debajo estan los premios más golosos que hayas visto | Demuestra quien eres y conviertete en el Campeón del Mundo de Poker. |

Escribe un comentario