Te regalamos Bonos de Bienvenida para que disfrutes en la Ruleta. | Aprende con los mejores como ganar dinero en las Tragaperras. | Pasatelo en grande jugando a los dados y haz saltar la Mesa de Juego |
Brujeria y Hechiceria - 3ª Parte
27.10.2007. 03:50
Brujería y Hechiceria - 3ª Parte.
Feminidad y Masculinidad en el Chile Mapuche.
Las prácticas mágicas mapuches y sus nociones de femenino /masculino distaban mucho de lo que se conoce como cultura occidental, o más bien, los conceptos y la moral adjudicada a estos aspectos sociales eran distintos. La noción del mundo para los mapuche era mágica. Lo sobrenatural y las potencias superiores actuaban en todo orden de cosas, en especial las más importantes, como era la guerra o la fertilidad de la tierra. Invocar a los espíritus para el beneficio de la comunidad era un acto ritual complejo y benigno, así como la acción lo un machi o una machi en la consecución de un exorcismo o una sanación, por medio de hierbas y espíritus.
Dentro de estas practicas, como hemos visto, la noción de una brecha entre lo femenino y masculino no es necesaria, ya que la dualidad genérica del machi le otorgan su poder especial. En la posesión de ambos espectros de la realidad humana radica el sentido de espiritualidad y poder, de influencia y magia.
Cuando los españoles cruzaron el Bío-Bío, ingresando al territorio mapuche, se encontraron con la resistencia de guerreros hábiles, incapaces de conquistar, hasta que en 1643, los españoles firmaron un tratado mediante el cual reconocían la soberanía de la nación mapuche al sur del Bío-Bío. Los mapuches resultaban difíciles de conquistar, pues estaban repartidos en grupos independientes, y donde el poder de un cacique era local, por ende la victoria sobre uno no la garantizaba sobre otro. Los mapuches adoptaron elementos españoles en su guerra, como el caballo, que les otorgaron mayor poder.
Por ejemplo, en el ámbito de lo mágico, los machi weye utilizaban espíritus de caballos como cabalgaduras espirituales para viajar a otros mundos y acabar con las almas enemigas. Mas, no dejaron de lado sus creencias, sino que las fueron fortaleciendo y modificando a medida que la influencia española cristiana lo iba requiriendo, sin embargo, el poder e influencia de los machi no decayó durante la colonia.
“Los machi weye eran hijos de caciques importantes y se iniciaban en el chamanismo a través de sueños y estados de trance. Aprendían a utilizar remedios herbarios y sus facultades mentales en especialidades que incluían la cirugía y el arte de acomodar huesos (gutaru), la curación con hierbas y las invocaciones a los espíritus (ampivoe), la localización de aquellos que causaban enfermedades a través de la brujería (ramtuvoe), autopsias (cupuvoe), adivinación (pelonten), obstetricia, y de aquellos que hacían brujerías mediante el uso de dardos mágicos o envenenamiento (kalku).”
Entre los mapuches, el kalku era una fuerza desintegradora en oposición al lugar del o la machi, quien era chamán propiciador de las fuerzas que recrean la sociedad, y correspondió a una práctica distinta de esta última y la de otros especialistas “médicos”, aunque su frontera es difusa, tanto para españoles, como para los mismos mapuches.
Una de las preocupaciones del machi, y que se hace explícita en las oraciones de la iniciación, es no hacer caer sobre él o ella la sospecha de la brujería. “El kalku es una entidad material e imaginaria a la vez, porque está siempre presente en el pensamiento de la comunidad, más allá de su existencia como una persona en particular. (...) En la existencia de la brujería apreciamos a cabalidad el paralelo y el sincretismo, esta se encarga en seres humanos específicos, aunque no siempre identificados, que apoyan y propician a las fuerzas que quieren perjudicar al hombre, y que deberían ser destruidos. De este modo, la figura del kalku, plenamente existente en la cosmovisión mapuche y a veces homologado a la machi por los españoles, converge con los miedos religiosos que se articulan en el cristianismo, dando por resultado la madeja de elementos culturales posibles de apreciar en los juicios coloniales por delito de hechicería.”
Esta asociación un tanto confusa entre el machi o la machi y la bruja, dio pie para una idea bastante difundida entre los españoles de la colonia, al estar presente la noción de las categorías españolas de género, donde la masculinidad por lo general se asociaba a la guerra y el afeminamiento o lo femenino, muy a menudo, con la brujería, dos elementos conjugados en el machi, y por otra parte la incomprensión del significado simbólico y social de la acción chamánica, de raigambre tradicional.
Lo autóctono y lo foráneo.
Las prácticas hechiceriles existían en América y en Chile desde hacía miles de años y a través de todo el continente. Las artes adivinatorias y chamánicas se concentran en la capacidad de percibir un mundo más allá de este y de utilizar esas fuerzas distintas en la consecución de fines materiales. Todas las prácticas posibles en este sentido, fueron realizadas tanto dentro de los límites del Imperio Inca como en los territorios Mapuche. Invocaciones de espíritus y dioses, conjuros, utilización de amuletos, piedras, hierbas, partes de animales, sangre, pócimas, plantas psicoactivas inhaladas o en infusión, lectura de las vísceras, de la mano, etc. Por esta razón la hechicería como tal, no es un fenómeno traído por los europeos, sí lo fue la concepción que éstos tenían ante tales prácticas, ya que de manera similar, en Europa las prácticas mágicas eran así mismo extendidas, aunque no aceptadas por la religión oficial y el poder secular .
Sin embargo, las prácticas indígenas eran en cierta manera distintas a las europeas, y al producirse el encuentro, varios elementos, tanto de la religión cristiana como de las propias supersticiones tradicionales españolas, arraigaron en los ritos y prácticas mágicas indígenas. Por mencionar algunos casos, en los registros de la Inquisición de Lima, se observan elementos de quiromancia y adivinación por suertes o sortilegios, utilizando dados, naipes, y coca, como elemento central.
Además se utilizaban otros objetos para descubrir cosas ocultas o adivinar echando suertes, como tabaco, velas, habas, maíz blanco y negro, hierbas varias, alguna moneda, tijeras, cedazo, entre otras cosas. Normalmente estos sortilegios se acompañaban de invocaciones al demonio y a divinidades y personajes aborígenes. Como es el caso de la vecina del Callao Bárbula de Aguirre que testificó el año 1700 por hacer sortilegios con coca al tiempo que llamaba a la Coya y a la Paya, y en otra ocasión se le acusaba de mencionar a Dios, a San Pedro y San Pablo y la Santísima Trinidad.
En estos casos, vemos como actúa la unión de elementos extranjeros y autóctonos en los actos mágicos realizados en Perú durante la colonia. También era muy común, y en el mayor de los casos a las acusadas se les daba estos cargos, practicar hechizos amorosos, y en casi todos ellos se utilizaban más o menos los mismos objetos y elementos, destacándose la coca por su constante presencia, junto con diversas hierbas, agua bendita, velas, plumas de aves, granos de maíz piedra de altar o ara consagrada, oro, plata, tabaco, ámbar, polvo de huesos humanos, secreciones de hombre y de mujer, alfileres, aguardiente y chicha. Junto con la utilización de elementos, estaba la pronunciación de invocaciones, que sin lugar a dudas deja entrever una adopción y reelaboración de la hechicería por parte de los mestizos e indígenas a partir de elementos que a la larga se tornaron propios. De numerosos conjuros y oraciones se ignoran los textos debido a que en las relaciones de las causas en el Tribunal peruano, no siempre se transcribían. Se sabe que existieron conjuros a San Silvestre, San Nicolás, San Cebrián. Sin embargo sí se han encontrado algunas de las tantas invocaciones de que era objeto Santa Marta, sin duda la figura clave en toda ceremonia de hechicería que tuviese un fin amoroso .
Existen muchos elementos que son provenientes de las tradiciones indígenas, mas hay otros que se pierde su origen. De la revisión de las fuentes como las crónicas más antiguas, donde las prácticas hechiceriles estarían menos influenciadas por los españoles, queda claro que casi todos los elementos autóctonos que utilizan los hechiceros procesados por la Inquisición eran objetos que tenían un papel importante en los ritos y ceremonias religiosas de los indios.
Ciertamente en los casos registrados en Chile, se puede ver el mismo tipo de adopción de elementos, y una progresiva cristianización de la hechicería, donde los símbolos mágicos mapuches, pasan a fundirse con el sentido cristiano, apareciendo el demonio como personificación del mal, opuesto a Dios, y la utilización de objetos físicos utilizados también por los españoles en sus prácticas supersticiosas. Sin embargo, cuando los casos provienen de zonas de menor influencia española, el simbolismo y los implementos de la magia contienen diferenciación mayor con las ideas españolas. Incluso hay casos en los que los acusados no saben hablar español y no conciben completamente la idea de la hechicería como delito en sí. Como es el caso de la Machi Guenteray (1693), donde uno de los acusados de juntarse en una cueva a hacer conjuros y pócimas para asesinar a unos caciques amigos de españoles, es Juan Pichunante, natural de Calbuco, campesino. Le preguntan, en la declaración, “¿Acaso no sabes que siendo cristiano es una maldad abominable juntarse con los brujos y tratar esas cosas?”, Juan responde: “No, no lo sabía. Antes, para ser hombre grande se tenía que hacer eso, era costumbre.”
De esta manera vemos que el sincretismo en el plano religioso y los elementos físicos y morales de ambas líneas de prácticas mágico /religiosas, no se conjugan de un modo uniforme, inmediato y simple. El proceso de adaptación mutua está lleno de resistencias, encuentros que no se complementan en su sentido profundo, o reemplazo de nombres u objetos para lograr los mismos fines, fines que dentro de la hechicería americana, van más allá del entendimiento europeo. La magia en América puede tener similar apariencia con la Europea arcaica, mas, para el momento de la conquista, los valores y la mentalidad europea estaba sufriendo profundos cambios que arraigaron en su modo de ver el mundo y las diversas maneras de enfrentarse ante lo desconocido lo mágico y lo espiritual.
Montserrat Arre Marfull
Licenciatura en Historia
Universidad de Chile
Este artículo no tiene comentarios.
Te regalamos Bonos de Bienvenida para que disfrutes en la Ruleta. | Aprende con los mejores como ganar dinero en las Tragaperras. | Pasatelo en grande jugando a los dados y haz saltar la Mesa de Juego |

Escribe un comentario