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Explicación Científica de los Vampiros

30.09.2007. 08:12

Explicación Científica de los Vampiros.

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Exhumación:

Comúnmente, cuando en una aldea o pueblo corría el rumor de una "epidemia vampírica", consistente en alguna de las enfermedades descritas en esta sección, la gente enterraba a sus muertos en los cementerios, solo para que los cuerpos fuesen exhumados días después, para corroborar que, efectivamente, no se "hubiesen convertido en vampiros" y descansaran en paz.

Uno de los factores que más fortaleció la teoría de que los vampiros existían y dormían en sarcófagos, se debía al fenómeno de putrefacción e incubación de esporas y bacterias en los pulmones de los difuntos. Tras un tiempo de estar sepultados, en los pulmones de algunos cuerpos se desarrollaba una gran cantidad de bacterias y esporas, dadas las condiciones de temperatura, humedad y nutrientes adecuadas dentro del cadáver. Estas bacterias por sus mismos procesos metabólicos, llenaban los pulmones con gases fermentados y putrefactos.

En el momento en que un cuerpo era exhumado, y se intentaba manipularlo o clavar una estaca en su pecho, evidentemente provocaba que el mismo cadáver, por la presión ejercida sobre los pulmones, exhalara con una especie de "suspiro", una nube de estas bacterias y esporas altamente tóxica, lo cual hacía pensar a los exhumadores que el cadáver era efectivamente un vampiro, y que la estaca había dado fin a la existencia del mismo.

Esta labor de exhumación, en la cual participaban sacerdotes, autoridades de las aldeas e incluso los familiares del difunto, era temida ya que mucha gente sufría enfermedades serias por la inhalación del gas fermentado y cargado de bacterias que exhalaba el cadáver al ser manipulado.

Dos enfermedades Vampíricas.

Además de la rabia, una infección por rabdovirus, también se ha especulado con que la porfiria eritropoyética congénita, también llamada enfermedad de Günther (en honor a su descriptor), podría ser la causa del vampirismo. Esta otra enfermedad, no infecciosa sino hereditaria, clásicamente se ha alzado con el título de "enfermedad de los vampiros" pero, aunque curiosa y merecedora de estudio, no se cree que explique las formas epidémicas del vampirismo. Esto se debe a que es muy poco frecuente, existiendo hoy en día cerca de 250 casos diagnosticados con seguridad de esta extraña variedad de porfiria (aunque es posible que muchos estén en el archiconocido "cajón de sastre" de los médicos).

Las porfirias se producen por errores del metabolismo de las porfirinas, pigmentos precursores de la hemoglobina (ya que forman parte del grupo Hemo de la misma) que se encargan del transporte de oxígeno en la sangre y le da su característico color rojo. Un defecto en el ADN produce una alteración de la actividad enzimática, encargada de producir las porfirinas, incrementando su velocidad de formación y produciendo una acumulación excesiva de las mismas.

El depósito de porfirinas en la piel sería causa de una de las características principales que se atribuyen a los vampiros, ya que provoca una hipersensibilidad a ciertas radiaciones del espectro solar (las de 400 nm de longitud de onda y en menor grado las de 500 a 600 nm), lo que desencadena un proceso de producción de peróxidos que, al liberar oxígeno atómico en los tejidos, provoca la destrucción celular. Esta exquisita fotosensibilidad hace que la exposición a la luz solar origine un fuerte enrojecimiento cutáneo, con formación de ampollas que se infectan fácilmente y forman erosiones y úlceras que al cicatrizar dejan marcas y deformaciones en la zona afectada; la piel se agrieta y con la exposición solar es frecuente que sangre con facilidad.

Por otro lado, la clásica "facies vampírica" se explicaría cuando las lesiones faciales son extensas y por su carácter recidivante se vuelven mutilantes, destruyendo los labios (que dejan la dentadura al descubierto, aparentando ser los dientes de mayor tamaño que el normal), así como los cartílagos de la nariz (mostrando frontalmente los agujeros nasales) o los auriculares (dando ocasionalmente un aspecto puntiagudo a las orejas). Al acumularse las porfirinas, los ojos pueden aparecer de color rojizo así como los dientes (donde aparece la llamada eritrodoncia por el depósito porfirínico en la dentina).

Por otra parte, los defectos en la producción de hemoglobina dan lugar a un cuadro de anemia hemolítica con toda la sintomatología característica de las anemias, siendo llamativa la palidez general tal y como presenta la imagen clásica del vampiro. Un tratamiento habitual son las transfusiones de sangre o del grupo Hemo, que no sólo mejoran la anemia sino que frenan la producción de porfirinas; muchos han alegado que por esa razón los vampiros ansían la sangre, pero aunque antiguamente la terapéutica médica para las anemias incluía beber sangre de otros animales, lo cierto es que los jugos digestivos la destruirían (y mucha sangre tendrían que ingerir para que pudiera absorberse una mínima parte del grupo Hemo)

Para completar el cuadro, el organismo actúa y en un intento de proteger la piel del sol, desarrolla un hirsutismo o desarrollo anormal del vello en la frente, pómulos y extremidades, afectando a zonas tan poco habituales como las palmas de las manos (una característica que Bram Stoker narra en su novela al describir por primera vez al conde Drácula).

Existe un dato muy curioso y que anima mucho a los amantes de las explicaciones vampíricas. Nos referimos al efecto que tiene el ajo para ahuyentar a los vampiros; el ajo ha sido casi un estandarte, junto al limón, para los defensores de la medicina natural, ya que le atribuyen propiedades antisépticas, antiparasitarias, expectorantes o hipotensivas. En 1978 se expuso a la comunidad científica que algunos extractos del ajo producirían un bloqueo de la coagulación de la sangre al inhibir la agregación plaquetaria; por otra parte, el grupo Hemo que forma parte del citocromo P-450 podría ser destruido por uno de los elementos del ajo, el alquildisulfuro. Quizá por ello, los vampiros porfíricos huirían de él, pues su ingesta u olor podría agravar rápidamente su estado de salud.

Este tipo de porfiria no trastorna, curiosamente, la sensación de bienestar del enfermo, aunque por el tipo de vida al que se encuentra sometido es frecuente que altere las facultades mentales, lo que podría explicar las obsesiones y crueldades que se atribuyen a los vampiros.

Aunque la teoría porfírica del vampirismo no explica bien las epidemias de vampiros, se ha intentado acercar al mito suponiendo que al darse antiguamente entre clases nobles (donde era frecuente el derecho de pernada feudal) sería de suponer una diversificación del material genético del afectado de porfiria entre el pueblo llano, por lo que se podrían producir varios casos en un mismo periodo y con relativa frecuencia, explicando además los casos de vampirización dados en el entorno familiar del supuesto vampiro original. Por otra parte, entre las diversas variedades de la porfiria (especialmente en las variedades aguda intermitente, variegata y coproporfiria) puede desencadenarse una crisis por la ingesta de determinados medicamentos como los anticonceptivos, el diazepam, el fenobarbital o la metoclopramida (entre otros muchos más) o, más especialmente en el tema que nos ocupa, por la toma de alcohol o incluso por el estrés intenso (situación que se crearía con relativa facilidad en el ámbito supersticioso y aterrador de la creencia en los ataques vampíricos).1

vampire_girl on 20.01.2008. 11:36

Estoy bastante de acuerdo con los dos comentarios,sobre todo con el de vampire_selka...Los vampiros son alucinantes y me encantan.Su leyenda permanecera siempre,al menos en nuestras memorias.Os quiero vampiros.

2

Administrador on 06.12.2007. 04:18

Estoy totalmente de acuerdo contigo Vampire, independientemente de que fuera una enfermedad, realidad o ficcion la leyenda es imposible destruirla. En su momento aquellas gentes padecieron en sus carnes de la leyenda con sus miedos y terrores y eso es algo que no se puede ni se debe olvidar. Gracias por tu comentario.

3

vampire_selka on 05.12.2007. 11:17

Bueno a mi parecer lo vampiros son fascinantes pero aunque hubiese sido una enfermedad esto no destruiria su leyenda. Saludos.

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